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¿NOS ESTAMOS PREPARANDO PARA EL FUTURO?


Publicado en Semanario Búsqueda, Sección Empresas & Negocios.
Por el Dr. Guillermo Sicardi 

"Los hombres y pueblos en decadencia viven acordándose de dónde vienen; los hombres geniales y los pueblos fuertes solo necesitan saber a dónde van". José Ingenieros (1877-1925)

El futuro no es una incógnita absoluta; no es una taba que nadie sabe cómo caerá. Existen tendencias que nos van marcando el camino, tal como los faros de un vehículo alumbran la carretera en la noche.

El futuro se construye. Y como toda construcción, necesita recorrer tres etapas: primero, la creación mental, tener una idea o una imagen de lo que se quiere lograr. El segundo paso es tener un plano, organizarse, marcar prioridades. Y por último, poner manos a la obra. Esto aplica a nivel individual, empresarial o se trate de una nación entera. Si no tenemos todos la misma imagen, jamás podremos armar el rompecabezas.

El gran problema de los uruguayos es que no se creen capaces de construir su propio destino. El 75% creen que sus problemas son por "culpa ajena" y el 80% prefiere "recibir órdenes" a tener "espacio para actuar". Por eso somos tan adictos a comprar promesas facilongas de vivir mejor pero sin esfuerzo. El paternalismo estatista, la seguridad del empleo público y el sindicalismo son manifestaciones de este sentir nacional.

Pero en un futuro bastante cercano, estos íconos no van a existir más. El "empleo para toda la vida" será cosa del pasado. Las personas serán cada vez más libres de elegir, gracias a las tecnologías de la información, el trabajo a distancia y el conocimiento al alcance de la mano. Los trabajos serán más free lance y menos fijos; habrá más flexibilidad en horarios, lugares de trabajo, tareas y roles. Se va a trabajar más por resultados que por hora/hombre. Y no habrá fronteras. Ni físicas ni mentales.

El saber manejar un computador y dominar el idioma inglés será un requisito básico para realizar prácticamente cualquier tarea. La gente se mudará más, convivirá con otras personas y con otras costumbres, religiones y hábitos. Dejaremos de vivir en una aldea para realmente ser parte de una "aldea global". Esto ya lo vemos en Zonamerica, donde conviven uruguayos, argentinos, indios, yankees, orientales y europeos. Somos ciudadanos del mundo. Hay que entenderlo.

Se acabará la masificación, porque las personas queremos tener un trato único y personalizado: desde zapatos deportivos a medida, ropa con nuestras iniciales y que el empleado del banco nos atienda por nuestro nombre apenas suena el teléfono. Esto requiere adaptación y diferenciación. El pobre Mao no duraría un segundo pretendiendo vestir a todos por igual.

Pero, ¿nos estamos preparando para el futuro? ¿Estamos formando a nuestros hijos para que aprendan a aprender o los estamos entrenando para "defender los puestos de trabajo"? ¿Los empresarios están fomentando la innovación o el "no hagan olas"? Y las universidades, ¿siguen pensando en pizarrones, bancos y salones o en educación online?

El futuro es ahora, pero —aunque sea inexorable— no todos quieren vivir allí. Ya lo dijo el francés Víctor Hugo (1802-1885): "El futuro tiene muchos nombres: para los débiles, es lo inalcanzable; para los temerosos, lo desconocido; y para los valientes, es la oportunidad".

Entonces, ¿qué nombre tiene el futuro para ti?


Semanario Búsqueda - 28/08/2014 -